01 enero, 2017

Testamento del año que se va










¡Feliz 2017 a todos!

Este 2016, ha sido un año pesado
con tanta desgracia en el mundo
muchas guerras e infortunios
tanta gente que ha escapado.

La desgracia se ha vuelto infinita
los mares son una tumba
hemos vivido bajo la sombra
de la crisis y la desdicha.

Y aunque ahora la obscuridad
llene nuestro horizonte
no hay que bajar la frente
ni llorar por la adversidad.
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15 diciembre, 2016

El pesebre nacido por un error de traducción

Traducción del artículo de Eleonora Cadelli, publicado el 29 de noviembre de 2016.

Hay quienes esperan la Navidad todo el año y quienes se esconderían en una isla desierta hasta la Epifanía; lo que es cierto es que solo pocos logran esquivar sus ritos, los regalos bajo el árbol, las reuniones con los parientes y las interminables conversaciones de rigor. A este respecto, queremos dar un pequeño consejo a los traductores, sugiriendo un tema perfecto para cambiar de ruta cuando las pláticas entren en terrenos espinados. ¿Por qué no sacar a relucir un error de traducción sobre el pesebre, corazón de la Navidad?
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06 diciembre, 2016

Fiestas de Quito

Un pensamiento de hace dos años, que ahí mismito sigue, inmutado.

Yo a Quito sí la festejo, todos los años aunque esté lejos. La llamo Quito, porque así se llama hoy. No la llamo española, porque ese es un trauma que sufrió de joven cuando fue agredida y que aún debe superar. Sé que la fecha no es la más indicada pero por ahora no hay otra, así que hasta que no la cambien, me la tengo.
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02 diciembre, 2016

Homenaje a Fidel



No logré amar a Cuba, en los tres años que pasé estudiando allí. Tanto es así que me iba para México cada vez que podía, y al final en Cuba habré pasado en total un año y medio. No la he amado porque no amo las islas, en general, y porque los cubanos me ponían histérica. Y es que era para sufrir: el embargo es una retahíla de cosas que no funcionan, que no se hallan, que no hay como resolver. Los embargos crean países extenuantes en los que la supervivencia depende de cómo te organices y donde tú, extranjero, siempre tienes la culpa: porque tienes más plata -eso creen ellos- y vienes de esa parte del mundo que quiere ver que Cuba caiga, y la isla te responde quitándote tus rasgos humanos y transformándote en una billetera que camina, caricaturizándote en el cliché del extranjero en Cuba que, casi siempre, no es una buena persona. Y por eso yo, cada vez que podía, tomaba mi Cubana de Aviación y en 50 minutos estaba en México, donde la gente era normal y no esperaba algo a cambio solo por responder a un “buenos días”. Y en donde, perdónenme, comía: una ensalada que no fuera de coles, una menestra que no fuera siempre y solo de arroz con frijoles, una fruta que no fuera la única que encuentras en Cuba de trimestre en trimestre. Una excepcional papa. Un helado que no hubiera sido congelado y descongelado veinte veces. En Cuba, a no ser que uno no quiera gastar mucho dinero -y aún así, no sé- aprendes lo que es la privación sensorial, luego de meses probando un solo sabor. En Cuba una vez casi me desmayé en un supermercado, luego de dos días transcurridos en la infructuosa búsqueda de un tomate. El cuerpo te pide algunas vitaminas o sustancias minerales y tú no se las puedes dar. Aterrizaba en México y, los dos primeros días, devoraba todo.
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29 octubre, 2016

La enfermedad y el permiso de estadía

Relato de hace algunos años. Una enfermedad repentina con el permiso de estadía vencido por unos días, bastó para que el derecho a la salud se esfumara.

Los años pasan y dejan su huella sobre nuestra salud como un 4x4 sobre un sendero fangoso. Hoy soy pesimista y tengo un buen motivo. Llevo tres noches sin dormir por culpa de mi sinusitis invernal. Me despierto de madrugada porque no estoy respirando. Y no sólo eso, mi nariz se ha vuelto más ruidosa que una tetera en ebullición.

Contándolo así parecería un problemita sin importancia. Ve al doctor para que te dé algo, me dirán ustedes. De hecho fui al consultorio de mi doctora y a la secretaria le expliqué que soy el tipo con la sinusitis y el asma, el que necesita el aerosol y las pastillitas, que no necesito una cita, la doctora sabe quien soy y me manda la receta directamente a la farmacia de abajo, donde iré luego a recoger mis medicinas apenas pueda. La señorita, educada y muy gentil, toma nota y me dice que pase por la farmacia en la tarde, luego de las cinco. Parece todo hecho pero no, aquel día no logro pasar, me resigno a transcurrir otra noche insomne y me consolo pensando que al día siguiente todo terminará y podré dormir en paz.
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14 octubre, 2016

Darío Fo, actor-máscara del siglo torcido

Traducción de un artículo del actor italiano Ascanio Celestini, en memoria de Darío Fo. Revista Internazionale 14 de octubre 2016.

Conocí a Darío Fo por primera vez hace 16 años.

Estábamos en el teatro Franco Parenti. Yo daba una función y él vino a verla. Era joven y no creía que un señor y escritor e intelectual tan importante pudiese salir de su casa para ir a ver a un muchachito que iba a Milán por un solo día, un lunes, para presentar una de sus primeras obras. Y en cambio ahí estaba. Él y su compañera. La que ha estado junto a él por un tramo largo e importante de su vida.
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