09 marzo, 2015

La generación del Washo

Dedicado a todos los Washington, Darwin, Wellington, Rommel, Hitler, Lenin, Stalin y demás.

Ya es vieja la historia de los nombres raros en el Ecuador. Sin hablar del caso particular de Manabí, donde el nivel de virtuosismo es inigualable, muchos nombres que son normales dentro del país pueden provocar más de una pregunta fuera de sus fronteras. A veces hasta con ingenuidad, la gente que no está preparada se sorprende. Muchas veces para el migrante éste es un tema de conversación y para explicar a las nuevas amistades por qué nos llamamos así, a veces toca enfocar la situación por puntos.

Primero, es casi seguro que el nombre haya sido escogido sólo porque sonaba bonito. Era agradable y punto, sin implicaciones históricas ni ideológicas. Es una cuestión de oreja. Por eso es que un apellido se puede tranformar en un nombre. O sea que si un chico se llama Washington, es porque a sus padres les gustaba ese nombre y no porque fueran admiradores del primer presidente de Gringolandia.

Segundo, una vez que un nombre aparece, nos apropiamos de él y lo transformamos. Es obvio que usaremos el infalible diminutivo, que todo lo que toca lo vuelve más bonito. Por eso Washington se vuelve Washito o Washo. Los nombres originales serán usados sólo en ocasiones formales, ya que en la mayor parte de su vida el sujeto en cuestión sabe muy bien que aunque se presente como Darwin, en realidad lo llamarán Darwincito.

Tercero, es verdad que algunos nombres (o apellidos) famosos pueden herir algunas susceptibilidades, sobre todo cuando se trata de personajes de la segunda guerra mundial, la misma que en Europa aún se recuerda con dolor. Imaginen al nieto de una persona muerta en un campo de concentración cuando escucha que el señor sudamericano que acaba de conocer se llama Hitler. Cuando sucede esto es sólo cuestión de aclarar, volviendo al punto uno.

A veces trato de imaginarme como sería si pasara lo contrario, con norteamericanos o europeos que usaran como nombre propio el apellido de algún personaje importante de la historia ecuatoriana. Alfaro Harris, mucho gusto. Espejo Moretti para servirle. Imagino que yo también preguntaría.

Quarto y último, esta historia de los nombres raros no sucede sólo en Ecuador, basta recordar que en los últimos veinte años acá en Italia han aumentado mucho nombres como: Kevin, Dylan, Ryan, Sharon o Nícolas con tilde en la i. Así que como ven, le puede suceder a cualquiera.


Actualización del 10/03/2015
Luego de algunas observaciones, aquí está la segunda parte.
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